El tesoro de la verdadera realización personal

11 06 2010

La generosidad es la actitud para generar ganancias. La actitud mezquina sólo garantiza un menor disfrute de cualquier posible ganancia pues no es muy diferente a una persona que tiene una gran cuenta de banco mientras vive detrás de las rejas de una prisión. La capacidad para disfrutar, está en proporción a nuestra capacidad de compartir nuestra propia vida, cuando aprendemos a darnos a nosotros mismos aprendemos a amar y en la medida que amamos podemos ser más plenos. Obviamente entendiendo felicidad de una manera integral, ya que no podemos reducir este término a una emoción de unos minutos que produzca como consecuencia años de dolor. Por eso el cristianismo tiene como tema central de la vida y la realización del ser humano: la fe llevada a la práctica, esto dicho en otros términos equivale a amar. El amor verdadero se enfoca en las necesidades de los demás más que en las propias generando una satisfacción tal que es capas de cubrir las necesidades propias más intimas sin tan siquiera notarlo. Lo más común es descubrir que la gente realmente feliz es más social y tiene buenas habilidades para expresar buenos valores.

Al analizar la fe cristiana y la vida misma de Cristo encontramos que de principio a fin el mensaje principal es encontrar nuestra propia realización y el propósito de nuestra propia vida en darnos por los demás, el cristianismo no deja espacio para la mezquindad y en la medida que aprendemos a practicarlo descubrimos que la superficialidad y el materialismo son temas superables en proporción al crecimiento espiritual. Por eso si hablamos de crecimiento espiritual entendemos que el asunto no tiene que ver con religión, ni mucho menos con sus ofrendas sino más bien con la actitud con la que se realise cualquier acción aparentemente generosa, por eso leemos en 1 Corintios 8:8-9 de la versión de Lenguaje actual:

“No les estoy dando una orden. Sólo quiero que sepan cómo ofrendan los hermanos de otras iglesias, para que ustedes puedan demostrar que su amor es sincero. Ustedes saben que nuestro Señor Jesucristo era rico, pero tanto los amó a ustedes que vino al mundo y se hizo pobre, para que con su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.”

De este modo la Biblia nos dice, si usted pretende comprar con dinero la buena voluntad de Dios está muy lejos de conocerlo, ya que no se trata de una tarifa para engordar un sistema clerical fácilmente corruptible cuando hay dinero de por medio. El mensaje cristiano es algo honesto y práctico, reconoce las necesidades de los demás y les otorga un lugar de prioridad; o sea que si logramos amar a los demás tal como dice la Biblia vamos a ser profundamente felices invirtiendo nuestros potenciales, tiempo y toda nuestra energía en lo que Jesús siendo aún un niño llamaba “los negocios de mi padre” que otra cosa nos conviene más? Si la Biblia no se equivoca respecto a sus conceptos deberíamos de entender esta formula explicada en Proverbios 11:24: “Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria.” Los negocios de Dios nos pueden hacer verdaderamente ricos no solamente hablando de sus bendiciones espirituales y eternas pero también en todo sentido práctico nos conviene seguir sus principios ya que se trata de una riqueza que va más allá que nuestro entendimiento, en contraposición los negocios de este mundo a pesar de que parecen muy importantes no representan una ganancia segura, “Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” 1 Timoteo 6:6-10 (NVI) Si amamos a Dios usaremos bien nuestro tiempo y lo mejor de todo es que cada cosa que hagamos será una inversión que agregará fuerza a nuestra meta futura, nuestro gran sueño, nuestra realización como personas, el verdadero tesoro que representa la verdadera realización de nuestra vida. Este es el mejor consejo para administrar los recursos de nuestra propia vida:

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Mateo 6:19-21 (NVI)

En que inviertes tus energías? Cual es el sueño de tu vida? Consideras las cosas de Dios tu prioridad? Enfoca toda tu mente y corazón en vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y estarás preparándote para ser un administrador profesional de los tesoros de Dios.


Actions

Information

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s




%d bloggers like this: